Un policía perdió el control de un patrullero y chocó a dos autos clásicos en Caballito

Un policía perdió el control de un patrullero y chocó a dos autos clásicos en Caballito

Cuatro autos, entre ellos dos coches centenarios de la década del 1920, quedaron afectados por un triple choque ocurrido en la madrugada porteña, cuando un patrullero de la Policía de la Ciudad perdió el control en una esquina del barrio de Caballito.

Ocurrió cerca de la 1 de la madrugada en el cruce de Neuquén y Avenida Avellaneda, donde se encuentra una conocida barbería y museo de antigüedades. Allí estaban estacionados tres coches clásicos: un Ford T del año 1925, un Chevrolet de 1928 y otro Ford de 1928.

Según el relato del oficial de la Policía que venía manejando el patrullero, venía por Avellaneda pero perdió el control del coche cuando se le bloqueó la dirección. Por ese motivo, no pudo corregir la dirección e impactó contra una camioneta Renault blanca que se encontraba estacionada en doble fila sobre Neuquén.

Por la fuerza del golpe, la camioneta fue empujada varios metros y terminó golpeando al Ford T, que se subió a la vereda y se dañó. Otro de los coches, el Ford de 1928, sufrió algunos rasguños de pintura sobre uno de los costados, mientras que el Chevrolet finalmente salió airoso.

El patrullero terminó con la trompa destruida, mientras que la camioneta que recibió el impacto tenía rota la parte trasera.

Archivo 2017: El frente del museo barbería La Época, donde estaban los coches clásicos. (Foto Luciano Thieberger)

Fue tanta la fuerza del choque que se activaron los dos airbags del patrullero. El oficial resultó con golpes en el brazo y el cuello, aunque sin riesgo. Los peritos deberán determinar cómo fue la mecánica del choque. Es que las ruedas del patrullero estaban rectas, y la esquina tiene forma de Y. El otro punto que causaba dudas era la velocidad a la que venía el móvil.

Tanto la camioneta como los tres coches históricos pertenecían a Miguel, dueño del museo y barbería La Época, un hito histórico del barrio porteño, declarado de interés cultural por la Ciudad.

Miguel se encontraba en el lugar pero no se enteró del accidente hasta que le avisaron los medios de comunicación. «Me llamaban amigos y me preguntaban. Ahí bajé y me acerqué a las personas a preguntar cómo está la gente, el choque fue fuerte, la gente bien gracias a Dios», remarcó.

Por Ilona Venegas