Reed Hastings había cofundado Netflix en 1997, una pequeña empresa de alquiler de DVD por correo. Un cuarto de siglo después, y tras un 2022 complicado, el empresario de 62 años deja la dirección operativa del gigante del streaming que revolucionó Hollywood. Pasará a ser presidente del consejo de supervisión y dejará paso a su compañero de equipo Ted Sarandos, quien ya era co-CEO, y a Greg Peters, quien hasta ahora era director de operaciones.
“Ted y Greg ahora son codirectores ejecutivos. Después de quince años juntos, tenemos un excelente equipo y tengo plena confianza en su liderazgo. El doble de corazón, el doble de capacidad para complacer a los equipos y acelerar el crecimiento. Orgulloso de servir como presidente ejecutivo durante muchos años por venir”, tuiteó. Al convertirse en presidente de la junta de supervisión, Reed Hastings, cuya fortuna estima Forbes en 3.400 millones de dólares, está siguiendo el camino que tomaron otros fundadores multimillonarios, como Bill Gates en Microsoft y Jeff Bezos en Amazon.
La noticia fue anunciada por la empresa con motivo de la publicación de los resultados trimestrales, que son tanto malos como excelentes. Malo, porque el beneficio neto se dividió por once este trimestre, cayendo a 55 millones, mientras que el beneficio operativo cayó de 630 a 550 millones. El beneficio por acción se vio afectado por la subida del euro que incrementó su deuda y le supuso una pérdida contable de 462 millones. Tranquilizador, porque el número de nuevos suscriptores llegó a 7,7 millones para un total de 230 millones de suscriptores, pulverizando las zapatillas anteriores de 4,5 millones. Resultado, en los intercambios informales tras el cierre de los mercados, la acción realizada del yoyo, ganando entre 3 y 9%, entre 330 y 340 dólares.
Una suscripción más barata
El repunte de suscriptores, obtenido principalmente fuera de Estados Unidos, se produce después de que el gigante del streaming introdujera en noviembre de 2022 un plan de suscripción más económico con anuncios por 7 dólares al mes, montado en colaboración con Microsoft, y librara la guerra contra el préstamo de contraseñas que permitió tener varias pantallas para una sola suscripción.
“2022 ha sido un año difícil, con un comienzo caótico pero un final más brillante”, escribe la empresa. Netflix provocó un terremoto en el mundo de los medios y las finanzas al anunciar en abril que había perdido 200.000 suscriptores en el primer trimestre, seguido de una caída de 700.000 en el segundo. La acción se había derrumbado de 349 a 226 dólares, perdiendo la empresa un tercio de su valor de la noche a la mañana. Esta noticia marcó la corrección de las principales acciones tecnológicas que continuó hasta 2022, afectando a Apple, Microsoft y Tesla. Este jueves 19 de enero, Netflix comunicó a sus accionistas que ha superado la fase de desarrollo de su negocio más intensivo en capital y ahora cuenta con generar caja.
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