Rplantear colectivamente los desafíos de la lucha contra el calentamiento global, la movilidad limpia y los riesgos para la salud requiere recopilar y procesar las masas de datos individuales que han generado nuestros usos digitales.
O nos encontramos en este terreno ante una paradoja. La desconfianza de compartir estos datos es considerable, lo que hace que estos datos sean inaccesibles para quienes pretenden trabajar por el bien común; Las herramientas voluntarias de intercambio de datos en interés general son muy raras, pero los gigantes digitales los utilizan masivamente y sin dificultad.
Así es como, por ejemplo, Google dispone, a través de su suite de aplicaciones de la que Google Maps es el centro, de más datos sobre las carreteras y el estado del tráfico, o sobre la ocupación y actividad de los núcleos urbanos, que las comunidades y Estados responsables. por administrarlos!
Por un lado conducimos sobre dobles gomas que cuentan minuciosamente los pasos de los vehículos por las carreteras, por otro nuestro smartphone registra nuestros movimientos, determina nuestro modo de transporte, nuestra velocidad, nuestros hábitos, y puede correlacionarlos con infinidad de otros información… Todo ello es aceptado por los usuarios, quienes, a cambio, tienen acceso a servicios casi ilimitados e hiperpersonalizados, fáciles de usar, intuitivos.
Un marco de confianza
La paradoja de la falta de disponibilidad de datos al servicio del interés general y su abundancia en beneficio de los intereses comerciales ya no es aceptable. ¿Por qué no deberíamos compartir estos datos en las mismas condiciones, con una experiencia de usuario igualmente recuperada?
Por tanto, corresponde a las autoridades públicas nacionales y europeas crear un marco de confianza que permita crear un impulso para compartir datos al servicio del interés general.
Este proyecto fue llevado a cabo por la Comisión Europea, a través de su llamado «Década Digital 2020-2030» contenida en una serie de normas.
La directiva de «Servicios digitales» tiene como objetivo responsabilizar a las plataformas digitales, luchar contra la difusión de contenido ilegal o dañino y regular la publicidad dirigida.
La directiva de “Mercados Digitales” regula la competencia y ataca las posiciones dominantes de las plataformas más grandes.
La directiva “Inteligencia artificial” tiene como objetivo regular el uso de la inteligencia artificial (IA).
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