La deshidratación laboral y sus riesgos para la salud

https://media.licdn.com/dms/image/v2/C4E12AQH1-RR8zp4Ivg/article-cover_image-shrink_720_1280/article-cover_image-shrink_720_1280/0/1637856056135?e=2147483647&v=beta&t=PugQwu5eC4BsisZ3sWMkY24ZwUqlmGpCZfaE1yc4Lkw

La falta de agua en el lugar de trabajo es un inconveniente que perjudica tanto al bienestar de los empleados como al rendimiento de las compañías. Con el incremento de las temperaturas y el alargamiento de las horas de trabajo, la carencia de hidratación puede provocar serios efectos negativos.

Efecto sobre la salud y el desempeño

La deshidratación puede provocar síntomas como fatiga, mareos, dolores de cabeza e irritabilidad. Estos efectos no solo afectan el bienestar del trabajador, sino que también disminuyen su capacidad de concentración y memoria, esenciales para un desempeño óptimo. Además, la falta de agua en el organismo puede aumentar el riesgo de accidentes laborales debido a la disminución de la atención y la coordinación motora.​

Ambiente laboral y calor extremo

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en las últimas dos décadas ha aumentado en un 66% la población trabajadora expuesta a olas de calor. Este fenómeno, relacionado con el cambio climático, incrementa la incidencia de estrés térmico, una condición que puede causar fatiga extrema, pérdida de conocimiento e incluso daños en órganos vitales.​Cadena SER

Sugerencias para evitar la falta de hidratación

Los expertos sugieren que el consumo ideal de agua para un adulto promedio es de ocho a doce vasos diarios. Sin embargo, en ambientes calurosos o durante actividades físicas intensas, esta cantidad puede aumentar hasta un litro por hora. Es fundamental no esperar a tener sed para beber, ya que la sed es un indicador de deshidratación ya en curso.​Cadena SER

Acciones en el entorno de trabajo

Garantizar el acceso a agua potable en el lugar de trabajo es esencial. Además, es recomendable establecer pausas regulares para que los empleados puedan hidratarse adecuadamente. La implementación de estas prácticas no solo mejora la salud de los trabajadores, sino que también puede reducir costos asociados a enfermedades y accidentes laborales.

Por Ilona Venegas